Un lavador de gases, es un equipo de control de contaminación que pone en contacto una corriente de gas contaminado con un líquido (generalmente agua, a veces con reactivos químicos) para remover partículas, gases ácidos, olores o compuestos solubles antes de que el aire se libere a la atmósfera. Es el equipo típico al final de un sistema de extracción cuando lo que se extrae no puede liberarse directamente al ambiente.
Características principales:
- Los lavadores pueden ser de varios tipos: aspersión, de relleno o de empaque.
- La carcasa suele ser de materiales resistentes a la corrosión (PVC, fibra de vidrio reforzada -FRP-, polipropileno, o acero inoxidable) porque maneja líquidos ácidos o alcalinos.
- Incluyen un sistema de recirculación de agua con bomba, un separador de gotas (demister) a la salida para que no arrastre humedad.
Funcionamiento:
El gas contaminado entra al lavador y se pone en contacto íntimo con el líquido de lavado, durante ese contacto, las partículas y los gases solubles se transfieren del aire al líquido por absorción o impacto, quedando atrapados en el agua. El gas ya limpio pasa por el demister para quitarle el exceso de humedad arrastrada y sale por la chimenea o ducto de salida, mientras el líquido cargado de contaminantes se recircula, se trata o se purga según el diseño del sistema.
Beneficios:
- Permite cumplir normativas ambientales de emisiones antes de liberar el aire al exterior.
- Es muy eficiente para contaminantes solubles en agua.
- Reduce la corrosión y el deterioro de equipos aguas abajo.
- Es versátil, porque adaptando el reactivo dosificado puede tratar distintos tipos de contaminantes con el mismo equipo base.